BOLSONARO APURA EL FRAUDE “A LA TRUMP”
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► LA CONEXIÓN BOLSONARO-TRUMP QUE AMENAZA LAS ELECCIONES DE BRASIL DOMINGO, 2 DE OCTUBRE
► BOLSONARO ATACA EL SISTEMA DE VOTACIÓN; HAY INQUIETUD DE QUE INTENTE SEGUIR EN EL PODER
► EL BOLSONARISMO UTILIZA “TELEGRAM” PARA DESESTABILIZAR LAS
ELECCIONES,
► A PRUEBA DE GOLPES - Folha SP :- El país logró, con tecnología propia, organizar comicios seguros con resultados rápidamente reconocidos
Jair Bolsonaro plantea dudas sobre el proceso electoral de Brasil. El ejército lo respalda
Previo a las elecciones hay un escenario riesgoso: por un lado, el presidente y líderes militares sostienen que el voto se presta al fraude.
Por otro, jueces, diplomáticos extranjeros y periodistas advierten que Bolsonaro prepara el terreno para intentar un golpe de Estado.
Jack
Nicas - NYTimes — Durante meses, el
presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, ha estado constantemente a la zaga en las encuestas previas a la crucial
elección presidencial brasileña.
Y durante meses ha cuestionado
constantemente los sistemas de votación de su país, advirtiendo que si
pierde las elecciones de octubre, probablemente se debería al robo de votos.
Esas afirmaciones fueron
consideradas en gran medida como habladurías. Pero ahora Bolsonaro ha
conseguido un nuevo aliado en su lucha contra el proceso electoral: los
militares del país.
Los líderes de las fuerzas armadas de Brasil han
comenzado repentinamente a plantear dudas similares sobre la integridad de las
elecciones, a pesar de las escasas pruebas de fraude en el pasado, lo que ha
aumentado la tensión, ya elevada, sobre la estabilidad de la mayor democracia
de América Latina y ha sacudido a un país que sufrió una dictadura militar de
1964 a 1985.
Los líderes militares han identificado para los
funcionarios electorales lo que, según ellos, son algunas vulnerabilidades en
los sistemas de votación.
Se
les dio un lugar en un comité de transparencia que los funcionarios electorales
crearon para disminuir los temores que Bolsonaro había
despertado sobre la votación.
Y Bolsonaro, un capitán retirado del ejército que llenó
su gabinete de generales, ha sugerido que el día de las elecciones, los
militares deberían realizar su propio recuento paralelo de los votos.
Bolsonaro, quien ha hablado bien de la dictadura militar,
también ha querido dejar claro que los militares responden ante él.
Los funcionarios electorales “invitaron a las fuerzas
armadas a participar en el proceso electoral”, dijo Bolsonaro hace poco, en
alusión al comité de transparencia.
“¿Olvidaron que el jefe supremo de las fuerzas armadas se
llama Jair Messias Bolsonaro?”.
Almir Garnier Santos, el comandante de la Marina de
Brasil, dijo a los periodistas el mes pasado que respaldaba la opinión de Bolsonaro.
“El presidente de la república es mi jefe, es mi comandante, tiene derecho a
decir lo que quiera”, dijo.
A poco más de cuatro meses de una de las votaciones más
importantes de América Latina en años, se está formando un conflicto muy
riesgoso.
Por un lado, el presidente, algunos líderes militares y
muchos votantes de la derecha sostienen que las elecciones se prestan al
fraude.
Por otro, políticos, jueces, diplomáticos extranjeros y
periodistas hacen sonar la alarma de que Bolsonaro está preparando el terreno
para un intento de golpe de Estado.
Bolsonaro ha aumentado la tensión, al decir que su
preocupación por la integridad de las elecciones puede llevarlo a cuestionar el resultado.
“Ha surgido una nueva clase de pillos que quieren robar
nuestra libertad”, dijo en
un discurso este mes. “Iremos a la guerra si es necesario”.
Edson Fachin, un juez del Supremo Tribunal Federal y el
principal funcionario electoral del país, dijo en una entrevista que las afirmaciones de que la elección sería
insegura son infundadas y peligrosas. “Estos problemas son creados
artificialmente por quienes quieren destruir la democracia brasileña”, dijo.
“Lo que está en juego en Brasil no es solo una máquina de
votación electrónica. Lo que está en juego es conservar la democracia”.
Bolsonaro y los militares dicen que solamente intentan
salvaguardar las elecciones.
“Por el amor de Dios, nadie está realizando actos
antidemocráticos”, dijo Bolsonaro recientemente. “Una elección limpia,
transparente y segura es una cuestión de seguridad nacional. Nadie quiere tener
dudas cuando las elecciones hayan terminado”.
El Ministerio de Defensa de Brasil dijo en un comunicado
que “las fuerzas armadas brasileñas actúan en estricta obediencia a la ley y la
Constitución y se dirigen a defender la patria, garantizar los poderes
constitucionales y, a través de cualquiera de ellos, de la ley y el orden”.
Las tácticas de Bolsonaro parecen adaptadas del manual
del expresidente Donald Trump, y tanto Trump como sus aliados han trabajado
para apoyar las interpelaciones de fraude de Bolsonaro.
Donald Trump - Jairo Bolsonaro en Mar-O-Lago
Los dos hombres son reflejo de un retroceso
democrático más amplio que se está produciendo en todo el mundo.
Los
disturbios del año pasado en el Capitolio de Estados Unidos han
demostrado que los traspasos pacíficos de poder ya no están garantizados ni
siquiera en las democracias maduras. En Brasil, donde las instituciones
democráticas son mucho más jóvenes, las incursiones de los militares en las
elecciones están agudizando los temores.
Garnier Santos, el comandante de la Marina, declaró al periódico brasileño O Povo que “como
comandante de la Marina, quiero que los brasileños estén seguros de que su voto
contará”, y añadió: “Cuanta más transparencia, cuanta más auditoría, mejor para
Brasil”.
Un informe de la policía federal brasileña detalló
cómo dos generales del gabinete de Bolsonaro, incluido su asesor
de seguridad nacional, habían intentado durante años ayudar a Bolsonaro a
descubrir pruebas de fraude electoral.
Y el viernes, el ministro de Defensa de Brasil, Paulo
Sérgio Nogueira, envió una misiva de 21 puntos a los funcionarios electorales,
criticándolos por no tomar en serio las inquietudes de los militares sobre la
seguridad electoral. “Las fuerzas armadas no se sienten debidamente
reconocidas”, dijo.
Hasta ahora, los comentarios de Bolsonaro han ido más
allá que los de los militares. En abril, repitió la falsedad de que los
funcionarios cuentan los votos en una “sala secreta”.
Luego sugirió que los datos de las votaciones deberían
suministrarse a una sala “donde las fuerzas armadas también tengan una
computadora para contar los

Dado que el apoyo de los militares podría ser crítico
para un golpe de Estado, una pregunta popular en los círculos políticos es: si
Bolsonaro cuestiona el resultado de las elecciones, ¿cómo reaccionarían los
340.000 miembros de las fuerzas armadas?
“En Estados
Unidos, los militares y la policía respetaron la ley, defendieron la
Constitución”, dijo Mauricio Santoro, profesor de relaciones internacionales en
la Universidad Estatal de Río de Janeiro, refiriéndose a las afirmaciones de
Trump de que le habían robado la elección. “No estoy seguro de que vaya a
ocurrir lo mismo aquí”.
Funcionarios militares y políticos refutan cualquier
noción de que los militares respaldarían un golpe de Estado. “Caería. No
tendría ningún apoyo”, dijo el general Maynard Santa Rosa, quien perteneció al
ejército brasileño durante 49 años y sirvió en el gabinete de Bolsonaro. “Y
creo que él lo sabe”.
Sérgio Etchegoyen, un general retirado del ejército
cercano a los actuales líderes militares, también calificó de alarmistas las
preocupaciones sobre un golpe de Estado. “Podemos pensar que es malo que el
presidente cuestione las boletas”, dijo. “Pero es mucho peor si cada cinco
minutos pensamos que la democracia está en riesgo”.
Algunos funcionarios estadounidenses están más
preocupados por la reacción del aproximadamente medio millón de policías en
todo Brasil porque generalmente son menos profesionales y apoyan más a
Bolsonaro que los militares, según un funcionario estadounidense que habló con
la condición de permanecer en el anonimato para discutir conversaciones
privadas.
Cualquier afirmación sobre una elección robada podría
enfrentarse a un público escéptico, a menos de que la contienda se haga más
competida. Una encuesta realizada a
finales de mayo entre 2556 brasileños indicó que el 48 por ciento
apoyaba al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, frente al 27 por ciento de
Bolsonaro. (Si ningún candidato obtiene la mitad de los votos, los dos
primeros clasificados irán a una segunda vuelta el 30 de octubre).
Esa misma encuesta mostró que el 24 por ciento de los
encuestados no confía en las máquinas de votación de Brasil, frente al
17 por ciento en marzo. El 55 por ciento de los encuestados dijo que creía que la elección era vulnerable al fraude, incluyendo
el 81 por ciento de los partidarios de Bolsonaro.
En los 37 años de democracia moderna en Brasil, ningún
presidente ha estado tan cerca de los militares como Bolsonaro, quien fue
paracaidista del ejército.
Como diputado, colgó en su despacho retratos de los
líderes de la dictadura militar brasileña. Como presidente, triplicó el número
de militares en puestos civiles en el gobierno federal hasta casi 1100. Su vicepresidente también es un general
retirado.
El año pasado, mientras intensificaba sus críticas al
sistema electoral del país, destituyó
al ministro de Defensa y a los tres principales comandantes militares,
colocando a partidarios en su lugar.
El nuevo ministro de Defensa no tardó en opinar sobre el proceso electoral, apoyando
la propuesta
de Bolsonaro de utilizar boletas impresas, además de máquinas de
votación, lo que facilitaría los recuentos. Brasil es uno de los pocos países
que depende totalmente en las máquinas de votación electrónicas: 577.125.
Aunque Bolsonaro y sus aliados admiten que carecen de
pruebas de fraude en el pasado, señalan una serie de problemas: algunas
irregularidades percibidas en los resultados de la votación, un hackeo en 2018
de las computadoras del tribunal electoral, que no tiene conexión con las
máquinas de votación, y la desestimación general de las preocupaciones por
parte de los funcionarios electorales.
Diego Aranha, un experto en computación brasileño que ha
intentado hackear las máquinas con fines de investigación, dijo que la falta de
copias de seguridad en papel dificulta la verificación de los resultados, pero
que el sistema en general era seguro.
El Supremo Tribunal Federal de Brasil rechazó finalmente
el uso de boletas impresas, alegando problemas de privacidad.
El año pasado, cuando los funcionarios electorales
crearon la “comisión de transparencia electoral”, invitaron a formar parte de
ella a un almirante con un título en computación. En su lugar, el ministro de
Defensa de Brasil envió a un general que dirige el comando de defensa
cibernética del ejército.
El representante del ejército envió entonces cuatro cartas
a los funcionarios electorales con preguntas detalladas sobre el proceso de
votación, así como algunos cambios recomendados.
Preguntó sobre los sellos de seguridad de las máquinas,
el código informático que las sustenta y la tecnología biométrica utilizada
para verificar a los votantes. Los funcionarios electorales dijeron el sábado
que aceptarían algunas de las pequeñas recomendaciones técnicas y estudiarían
otras para las próximas elecciones, pero que otras sugerencias no entendían el
sistema.
En medio de las idas y venidas, el expresidente del
Tribunal Superior Electoral, Luís Roberto Barroso, dijo a los periodistas que
los líderes militares estaban “siendo guiados para atacar el proceso electoral
brasileño”, una afirmación que Nogueira, el ministro de Defensa, calificó de
“irresponsable”.
El tribunal electoral también invitó a funcionarios
europeos a observar la elección, pero rescindió la invitación después de que el
gobierno de Bolsonaro se opusiera. En su lugar, el partido político de
Bolsonaro está tratando de que una empresa externa audite los sistemas de votación
antes de las elecciones.
Fachin, quien ahora preside el tribunal electoral, dijo
que Bolsonaro era bienvenido a realizar su propia revisión, pero añadió que los
funcionarios ya han probado las máquinas. “Esto es más o menos como forzar la
cerradura de una puerta abierta”, dijo.
El gobierno de Joe Biden ha advertido a Bolsonaro que debe respetar el proceso
democrático. En la Cumbre de las Américas en Los Ángeles, el presidente
Biden se
reunió con Bolsonaro por primera vez.
Sentado junto a Biden, Bolsonaro dijo que eventualmente
dejaría el cargo de “una manera democrática”, añadiendo que las elecciones de
octubre deben ser “limpias, confiables y auditables”.
Scott Hamilton, el principal diplomático de Estados
Unidos en Río de Janeiro hasta el año pasado, escribió en el periódico brasileño O Globo que la “intención de
Bolsonaro es clara y peligrosa: socavar la fe del público y preparar el terreno
para negarse a aceptar los resultados”.
Bolsonaro insiste en que no está tratando de erosionar
los cimientos democráticos de su país, sino que simplemente está asegurando una
votación precisa.
“¿Cómo quiero un golpe si ya soy presidente?”, dijo este
mes. “En las repúblicas bananeras, vemos a los líderes conspirando para
mantenerse en el poder, cooptando partes del gobierno para defraudar las
elecciones. Aquí es exactamente lo contrario”.
Jack Nicas - NYTimes - Jack es el jefe del buró en
Brasil
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